Demanda por despido improcedente: qué debes saber

Una demanda por despido improcedente puede ser un real dolor de cabeza, más si no tienes idea de cómo llevarla. ¿Qué debes saber?

Demanda por despido improcedente

Seguro lo que te has preguntado es: ¿Cuándo el despido es improcedente o injustificado? O, lo que es lo mismo, ¿Puedo demandar si me han despedido? Esta es la pregunta más obvia, pero no es tan sencilla de responder.

Pues resulta, que no siempre que te han despedido puedes demandar, pero hay una serie de casos en los que sí, y eso es lo que ahora explicaremos.

Si quieres conocer los tipos de despidos, deberías hacer clic aquí.

El despido improcedente

Hay que tener claro que el despido es una potestad de cualquier empleador. Aunque no sea algo fácil de escuchar, no debe necesariamente existir una causa que justifique tal decisión, porque el patrono es libre de terminar la relación siempre que lo considere necesario o conveniente.

Claro que esto no quiere decir que las potestades sean ilimitadas. En condiciones normales, sí, el empleador puede decidir un despido y no tener mayores motivos para hacerlo. Sin embargo, es cierto que hay leyes y principios que protegen a ciertos empleados que se encuentran naturalmente en desventaja respecto a otros y respecto al patrono.

Consecuentemente, el despido será improcedente o anulable cuando el empleado despedido esté bajo alguna esfera de protección especial. Sea por una condición de salud, discapacidad, u otras condiciones que están específicamente delimitadas. El embarazo, por ejemplo, es motivo de protección especial. Otros casos comunes son los de los empleados que tienen bajo su cuidado a un niño menor de 12 años.

Hay que poner mucha atención en este punto, pues el embarazo por sí mismo (por poner un ejemplo) no es suficiente para anular un despido, si el empleador consideró que hubo motivos suficientes para ejecutarlo. Solo que, cuando el empleado esté en alguna circunstancia especial como la protección de un niño, o la misma mujer embarazada, deberá existir una justificación para el despido. Solo si tal motivo no existe, es que será posible demandar la improcedencia del despido. Esto puede ser por la conducta del empleado, disciplina, o cualquier otro criterio que puede o no haber sido acordado previamente.

Para saber más sobre el despido, revisa este sitio.

Despido improcedente o despido nulo

Si bien habrás podido notar que se han utilizado ambos términos de forma indistinta, no es lo mismo un despido improcedente a un despido nulo.

El despido improcedente es el que se produce contra el Estatuto de los Trabajadores y otras normas legales. Norma que, por cierto, te conviene revisar si estás pensando en demandar. El despido es improcedente cuando se ha realizado ignorando el prodedimiento establecido para ello, cuando no se da una justificación o cuando no había motivos para despedir.

El despido nulo, por su parte, es el acto que viola normas elementales, si se quiere. Esto significa que el despido ha sido efectuado en contravención a preceptos constitucionales o legales, y viola derechos humanos o fundamentales. Por ejemplo, si se despidiese a una nueva madre por motivos de lactancia o enfermedades relativas al parto, o a una víctima de violencia de género por solicitar ayuda. De nuevo, para profundizar en esto conviene revisar el Estatuto de los Trabajadores si se busca información detallada.

El despido es nulo cuando se ha realizado contra una persona que es objeto de protección especial; «alguien a quien no puedes despedir». En otras palabras, cuando es improcedente, pero además el trabajador está protegido por la ley y no se ha cumplido con lo que para él es obligatorio. Y hay que tener clara la diferencia, pues no produce el mismo efecto si el despido se declara improcedente a si se declara nulo.

Despido improcedente

Demanda por despido improcedente

Ahora que sabemos cuándo procede el despido, veamos qué opción tienes si no es así.

El primer paso es analizar la situación. Antes de presentar una demanda por despido improcedente o nulidad de despido, debes tener claro qué acuerdos has suscrito con tus empleadores; qué has firmado, cedido y hasta pedido. En cuanto a finiquitos y carta de despido, no te preocupes por firmar o no, pues esto servirá de prueba, pero no es determinante. Es una formalidad de notificación que tu empleador alegará para demostrar que cumplió su responsabilidad, pero el no firmar no es impedimento para demandar, ni significa tampoco que no proceda el despido.

Debes revisar si has suscrito o firmado alguna transacción o acuerdo con la empresa, de estos en los que el empleado se compromete a no demandar en casos de controversias. Pues, de ser así, claramente no podrás accionar. Si no hay acuerdo que te prohiba intentar la acción, continúa con tu demanda por nulidad de despido.

Además, tienes que revisar el contrato y todas las condiciones bajo las que fuiste empleado. Quién es realmente tu superior, si es él quien te da las órdenes, si el pago o las condiciones laborales acordadas se han cumplido.

¿En qué momento debes demandar?

Todo este proceso es bastante rápido. Realizada la notificación de despido, tendrás un lapso de 20 días hábiles para impugnarlo, que es, presentar tu demanda. Considera que, una vez que terminen estos 20 días, pierdes todo derecho a exigir cualquier indemización. No hay prórroga, no hay perdón, no hay excusas.

Los hechos en los que se ha basado tu empleador para despedirte se reflejan en la carta de despido. Entonces, cuando inicie la disputa en el juicio, tanto este como el juez deberán limitarse a lo allí expuesto, ni más, ni menos. Y, en la carta de despido también se especifica la fecha en que hará efecto. Al día siguiente a dicha fecha, comenzarán a correr los 20 días.

Antes de demandar

Despido

Se entiende que siempre has estado inconforme con el despido, por cualquiera de estos motivos. Para demostrarlo, en cuanto se produce el despido debes presentar una papeleta de conciliación laboral que se lleva ante el Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, sea cual sea el nombre que éste reciba en tu provincia.

En esencia, esto es, anunciar a tu empleador que le vas a demandar. Esto permite que se te ofrezca un trato o algún beneficio que favorezca a ambas partes sin llegar a un juicio, en una vista que tienen 15 días hábiles para realizar. Si eso no sucede, continúas con la demanda. Incluso, si se te ofrece, por ejemplo, la reincorporación, no es obligatorio aceptarla, y puedes aún demandar. Puedes rechazar expresando que se dirá «en el momento procesal oportuno»

Cómo hacer la demanda por despido improcedente

Recuerda que las demandas son peticiones que se hacen ante una autoridad que es competente para concederlas o negarlas. Entonces, está en ti decidir qué y cómo pides.

Evalúa, primero, tus posibilidades. Si las circunstancias del despido lo califican como un despido improcedente, eso es lo que debes alegar y solicitar que el juez declare. Pero, si por alguna razón puedes solicitar el despido nulo, siempre es mas conveniente porque puedes obtener un mayor beneficio tras la sentencia favorable.

La demanda debes presentarla junto a la papeleta de conciliación laboral, y dentro de los días que te queden entre solicitar la papeleta y el límite de 20.

¿Qué debe llevar la demanda?

Lógicamente, la demanda debe contener los datos de identificación. Debes colocar toda la información que identifique correctamente al trabajador y a la empresa, así como la relación o condiciones de trabajo. Debes especificar qué estás solicitando (despido improcedente o nulo) y los motivos de tu solicitud, que pueden ser los mismos que en la papeleta.

Con la demanda no se adjuntan pruebas. Las pruebas las presentarás en el juicio. Lo que sí debes incluir, de ser necesario, es una solicitud para que el tribunal pueda exigir documentos, testigos u otras pruebas a la empresa demandada.

Debes también indicar la antigüedad y el salario, por lo que no hace falta poner la indemnización que se quiere. Y, luego de todo esto, debes entregar con la demanda la carta de despido y el acta de conciliación laboral.

Recuerda que, si pierdes el juicio, lo único que sucederá es que se confirmará el despido, no hay condenatoria en costas. Además, al demandar por ti mismo, no gastarás nada en el proceso. Si ganas, pueden reincorporarte o indemnizarte, según el caso, e incluso ambas.

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